silencio dado

Dado que el silencio es todo lo que tienes para dar
visto que la ausencia es tu forma de diálogo
teniendo en cuenta tu transparencia inmensa
tus formas hermosas y tu sonrisa abierta
considerando además, tu cintura y tu espalda
tu pelo, tus manos, tus dientes
tus ojos marrones como el miedo
dispongome yo a olvidarte
al menos durante algunos segundos
hasta que tu espectro infinito venga a visitarme
hasta que el primer árbol hable en su silencio
antes de que silbe el primer gorrión
de que ronque la próxima moto desquiciada
antes de que el viento frene estrepitosamente su andar
y se detenga en el aire, inmóvil, incrédulo
antes de que la próxima hoja amarilla
acabe su danza ondulante y toque el suelo.





     al caer la noche


    La noche tropezó y cayó. No eran más de las siete de la tarde. El estruendo movió las veredas y encendió algunas lamparitas del alumbrado público. Los vecinos se miraban asustados. La oscuridad los abrazó a todos, no sé si por compasión o miedo.
    Ranas y grillos comentaban despavoridos la noticia. Cayó la noche decían, se cayó! Las ratas salieron por las bocas de tormenta y por las rendijas redondas de las casas, a  chusmear (nadie las llamó), querían escuchar lo que rumiaban los murciélagos que revoloteaban como animales enceguecidos.
    Las vecinas corrían las cortinas de sus ventanas y apenas alcanzaban a sentirse seguras dentro de sus propias casas. Los bancos en las plazas pensaron seriamente en uír y los amantes sobre ellos dejaron de besarse.
    Las estrellas se reunieron a ver que estaba sucediendo. Se iluminaban para verse entre sí, algunas hasta chocaron y se pedían disculpas, innecesarias frente a semejante desconcierto.
     Los quejidos de la noche sembraron rumores de huesos rotos y dientes quebrados. Daban pena los lamentos y quejidos de la madre de los días, pero poco podían hacer por ella los inútiles despiertos. Por su inmensidad nadie acudió a ayudarla, se sentían menos, incapaces, impotentes, diminutos todos los testigos. Y ya como desesperado alguien los tranquilizó a todos, el sol ya viene en camino dijo.
   
    Nunca más supimos de ella, en el barrio nunca nada más del infeliz suceso se dijo. Los días son ahora eternos y nada sospechan nuestros hijos más chicos, pero algunos pocos aún guardan el secreto de aquella tarde, en que la noche abajo se vino.

amantes

La noche y el día son amantes. La relación funciona porque cada uno tiene sus espacios, definidos. Enlazan sus manos dos veces al día, bien temprano, al amanecer y cuando el sol se inclina. La luna y el sol también son amantes, pero su unión es más cercana. Comparten más momentos del día y la luz de uno es la fuente del otro.
La esperanza es hermana de la fe. La incomprensión es hermana de la ira.
La arena es esposa del mar y su relación es mucho más sólida que las anteriores
y el tiempo que juntos comparten es mayor que toda una eternidad entera.
La lluvia es amante de la tierra. Un paraguas es un voyeur, pero sus continuos intentos de evitar ese dulce lazo, han sido en vano hasta el momento y así será durante el eterno tiempo. Las piedras son amantes de los ríos y se bañan y se lavan entre si.



abrir

abrir la mente y el pecho
a las cuestiones del mundo
ser un árbol firme
agarrado a la tierra
y bien alimentado por esta.
convivir con la flor
y deleitarse con su belleza
sin arrancarla del suelo
y sin arrancarle sus pétalos
abrir las alas y lanzarse
sin miedo a caer
o a llegar lejos
animarse a ver las cosas del mundo
desde otro lugar
sorprenderse a cada instante
sin explicarlo en pensamientos
rodar y fluir
como lo hace el viento
a campo abierto
entre edificios
autos, o animales sueltos.
leer y escribir
sentir y silbar contento
como las aves
fluir y volar suelto

36 de julio

las horas sobrevuelan
la tarde
siguiendo el tiempo
y yo lo pierdo

las nubes
todas gordas
surcando el cielo
y yo te pienso

palabras surgen de libros viejos
buscando darlas
dibujo el lienzo

los dias pasan
la angustia queda
vaciando todo

alma

estamos esperándote
haciéndote
como se hace el amor

ven hasta aquí
seamos tres
celebremos el milagro


cambio climático

los peces trepan a los árboles
en el mar ya no se puede estar
mareados por las ondas marinas
que ya no sintonizan bien
nadan entre ramas
donde se sienten solos

los pájaros taladran las piedras
para calarlas y habitarlas
en el aire ya no se puede estar
la densidad de los vientos pamperos
obstruyen las fosas de sus alas
demasiado espacio es lo mismo que soledad

las lombrices ya no saben qué hacer
en la tierra ya no se puede estar
¿hasta dónde resistir al sol
que insiste en perseguir a todos
creándoles su propia sombra?
humedad es sinónimo de soledad

los colores de tu vestido

vos, sentada de perfil
el monitor ilumina tu rostro sereno
yo, espectador  atento
sin perder detalle de tus movimientos

el perfume de tu piel
dibujando sobre tu cuerpo
formas que solo el olfato puede ver
elevándose hasta el cielo

mis manos te acarician por fuera
el jugo de frutas por dentro
la música y su concierto
en los oídos despiertos

el viento detiene en el aire su curso
se paraliza y cuelga como el tiempo
fascinado y cegado admira paciente
los colores de tu vestido

alma, mente y cuero

las válvulas se encienden
incandescentes
es un juego de entrega
alimentado por la corriente

encerrado en cápsulas
de cristal
la electricidad ilumina
el filamento

alma
mente
y cuero
es un juego de entrega

decibles de amor y verbo
por un cable pasan
el fuego de mi ser interior
estos parlantes alcanza

un canal de emoción
un mensaje universal de amor
los resortes del reverb
aumentan el eco

alma
mente
y cuero
es un juego de entrega

crisálida

suave y cristalina
la lágrima va
conteniendo todo el océano

crisálida buscando crecer
como estado líquido
cae a pesar de todo
    
El cielo de Montevideo y el camino de las hojas amarillas.

    Hacia la rambla por entre los árboles, la calle me invita a caminar y me lleva. Por la sombra y entre los claros, buscando la rambla.
    Montevideo tiene un encanto que no sé explicar, pero voy a intentarlo.
    Contagiados de la ferocidad de nuestros hermanos vecinos, nuestro tránsito es aún tranquilo. Más lento. El termo bajo el brazo nos impide correr, será eso. O será que el mar nos distrae, y nos distraen los arboles en las veredas. Aferrados a la tierra, temiendo que algún día desaparezcan arrancados por la voracidad del crecimiento urbano. No creo que suceda, cuando uno está bien plantado en la vida, los miedos son un viento indefenso que no nos despeina.
    Somos callados, excepto cuando somos feriantes o si subimos a un tablado, o a vender en un ómnibus. Pero somos sumisos para soportar el daño causado sobre nuestro cielo roto. Ahora nuestros paseos en verano son limitados a ciertas horas. Un agujero que no causamos nos lastima la piel. El cielo parece estar rompiéndose sobre nosotros. Se están resquebrajando nuestras calles y los pastos amarillos crujen a nuestro paso. Esto no sucedió siempre. Está pasando ahora.
    Montevideo resiste a cambios climáticos, a estados de ánimo,a cambios de gobierno,  incluso a golpes de estado. Los ecos de su historia la han hecho crecer, y mantenerse chiquita y modesta simultaneamente. Algunos hasta ven los cambios. Otros los padecen.
   Hoy caminé por esta ciudad, desde el barrio de La Teja hasta Punta Carretas.
Lo bueno de caminar y escribir es que pueden hacerse en solitario. 
   Buscando nada y encontrando todo. Árboles y casas solas, plazas, hamacas y bancos. Esquivando las humedas hojas amarillas para no pisarlas, visité calles que desconocía y me metí por callejones de ranchos con ventanas grandes y cortinas tiezas. Las bocas de tormenta, aburridas tanto como para no alcanzar a quejarse, me miran pasar, indiferentes. Son siempre las mismas, en las mismas esquinas.
   El flotante piso de hojas de los platanos de la calle Luis de la Torre. El suave descenso de Pedro Giralt y sus curvas esquinas de recuerdos llenos. Es mediodia y el otoño de mayo ilumina todas las veredas. El sol calienta por encima de los abrigos, obsoletos  en atípica jornada. Por estos sitios atribuimos un lindo dia al sol.
   Mientras camino, observo, a madres con sus largos vestidos blancos, colgadas sobre los cables ondulados de la calle, lavando el cielo para mantenerlo como un telón impecable. Los pájaros dibujan ondas con su vuelo. Los portones crujen al abrirse, y al cerrarse silvan de nuevo.
  
   Tantas veces la velocidad no me deja ver  las bondades del barrio. Tanto correr para finalmente llegar tarde a todos lados. Tanto andar para encontrarme siempre en el mismo punto, parado. Tanto alrededor y yo siempre buscando. Tanto hay acá y yo viajando hacia otro lado.

la serenidad de la mañana


en la serenidad de la mañana
con sus silencios
la pena cae sobre las paredes
como el rocío en la aurora.
el ocaso de la dulzura
el rugido del motor de la heladera
el gato que lame sus afiladas garras
como la rosa lame sus espinas

todo sucede en la mañana
mientras los vecinos dormitan
nuestras almas vuelan
por recónditas alturas.
esta mañana
me siento angosto
la ropa que me precede
me aprieta demasiado
todo es provisorio

todo es provisorio
nada es para siempre
¿cómo hacés para no pensarme?
¿cómo hacés para olvidar?

siempre en órbita
me alejo y me acerco a vos
¿cómo no seguirte?
¿cómo no recordar?

todo es provisorio
nada es para siempre
algo nace
y se vuelve a desintegrar

desde un átomo
hasta el cosmos
todo tiene principio y  final
principio y 


desvelo de todas las horas

 Todas las horas, las tres, las cuatro y las cinco, reunidas a entera disposición del sueño y la vigilia. Todos los espacios de la noche consagrados y despiertos. El silencio del barrio, por fin! Apenas algún auto que pasa, sigiloso y delicado, como esta fría noche de verano. Más fría que las anteriores y que las venideras. Un avión pasa cansino. La tapa de una volqueta que cae. Antes un bostezo, ahora la lucha entre dos fuerzas: una por dormir, la otra por permanecer despierto.
    Todas las horas, las cinco, las seis, las siete, las ocho y las nueve y así sucesivamente, esperando el desanso eterno, o hasta el mediodia al menos. Remolino de ideas, miedos, tareas  para el dia siguiente y recuerdos que giran en mi cabeza como un proyector de diapositivas desquiciado y sin frenos.  Todos los films que alguna vez vi, despeinados y alborotados como espermas corriendo a lo loco, mezclados entre si, despeinados y alborotados de nuevo, buscando un lugar entre el lente y la luz. Luchando por la oportunidad de atención que alguna zona en mi cerebro  pueda prestarles. ¡Cómo para dormir así!
    Todas las horas reunidas en el reloj interno. Todos los sentidos en los que viaja el viento reunidos en un mismo vuelo. Todas las letras dormidas despiertan y brotan de nuevo. Toda la calma obtenida, se entrega al bajo precio del desvelo.
pleno vuelo

cuando vos estas cerca
caminando a mi alrededor
pierdo el sentido de la gravedad
y caigo al suelo
a tus pies, rendido

cuando vos sos la flor
y  yo el viento
comprendo al instante el sentido de ser
y te quiero,
y bailamos de nuevo

sigo la línea de tu cerquillo
y me pierdo en desvelo
solo la ruta de tus ojos
dirige el rumbo de mi sueño
sobre este cielo sin techo

soy como las líneas y las flores
de tu vestido nuevo
abrazarte dulcemente
es nuestro fin
único y primero

soy un ave dormitando
en pleno vuelo
vos, puerto


ahora que mi barco navega lejos
y la distancia hasta la orilla se perdió
solo añoro la luz de tus ojos
y el reflejo azul de tu interior
tu alma, es un predio fértil
un mar donde los cuerpos no pesan
es un espacio de amor
en el que bien vale la pena caer

pasos


escuché en lo más hondo del silencio
tus pasos acercándose
vi en lo profundo de la oscuridad
el brillo inmenso de tu alma, llegando
sentí en mis manos vacías
la ternura infinita de tu cuerpo
amé desde lo más hondo de mi amor
todo lo que de vos provenía
allí me quedé para siempre

desapego

ahora que mi barco navega lejos
y la distancia hasta la orilla se perdió
solo añoro la luz de tus ojos
y el reflejo azul de tu interior
tu alma, es un predio fértil
un mar donde los cuerpos no pesan
es un espacio de amor
en el que bien vale la pena caer

tantas veces conocemos gente
nos decimos hola
transitamos linderos juntos por algún tiempo
enfrentamos nuestras espaldas y continuamos caminando
en tránsito
hasta que la imagen del otro desaparece por completo.
¿cuántas mañanas desperté y fuiste vos la tónica de mis pensamientos?
¿cuántas tardes corrí las cortinas de la ventana
por si venias e intentabas sorprenderme?
para solo darme cuenta de que era tu ausencia todo lo que tenia
las plantas me miraban con pena
por que eran angustias las vestiduras de mi mirada.
el perro ladraba y yo corría hacia la ventana de nuevo
y solo podía ver a cada una de las plantas del jardín
los mismos pastos y las plantas de siempre
y por las nubes de siempre, las mismas nubes de siempre
dos pájaros jugaban atravesando el aire e inquietando al perro.
tantas veces tomé con fuerza un lápiz y le pedí
que me contara sobre lo que me pasa adentro
tantas veces le pedí que me sugiriera que hacer…
pero el pobre no podía más que dar vueltas y dejar que la rúbrica dibuje
sin sentido curvas concéntricas a tu ombligo
curvas que nadie lee ni comprende
creo que solo aferrarme con uñas y dientes al desapego
van a dejarte salir de mí para siempre
soltando los lazos que me unen a vos
perdiendo mi forma y tu forma
solo quitando toda esa inmensa atención
en tu infinita indiferencia.
sumiso en tu red de sensualidad
subyugando mis ansias disuelvo en el aire denso
las expectativas que puse en tu amor virtual
y en sentirlo completo.
te suelto y me dejo caer en este abismo de espera…
y es así que un buen día el sol salió de nuevo
creció su luz en el cielo y nuevos pétalos en las flores surgieron
un nuevo día nació, y yo fui un hombre nuevo.

musa


mi musa se cuela en mis pensamientos y en mis actos. siempre. aparece, se asoma , me incita y desaparece. esa es su función. pero quiero que se quede .
disimulando entre arbustos me provoca. se adueña de mi y me transporta. me transforma en las formas menos previstas. algunas veces me hace niño, otras mago o aviador, enano de su jardín soleado o rayo en medio de una tormenta.
mi musa me tiene. con sus garras poderosas me toma del pellejo y puedo hacer mas que someterme.
ella sabe seducir. conoce las zonas erógenas de mi pecho. sabe como mover mis manos , mi cuerpo y mi cerebro. sabe lo mejor de mi, y lo peor de lo que soy. mi carácter y mis defectos son sus juegos predilectos. (ellos también son un poder mas grande que yo). pero ella sabe trascenderlos.
así mi musa me tiene: tomando mate y escribiendo. silbando y durmiendo.
así mi musa me tiene: lleno
y cuando no está, la tempestad me despeina el pelo. un huracán azota mi pueblo. lo que era cielo es entonces infierno. licúa mis adentros y suelo sentirme solo. aveces un rato, aveces horas y aveces días enteros. suplico para que vuelva. a contenerme de nuevo. a distraer lo que pienso, lo que digo y lo que siento. y sobre todo lo que ausento. lo que callo por miedo. ruego para que aparezca un instante y agite mi lapicera, mi guitarra y mi hoguera.
suele atraparme distraído en medio de esos desesperantes momentos. siento sus chasquidos. y algo en mi nace de nuevo.
ella surge más sensual y sugestiva que siempre. como nunca. ruge y soy su alimento.
pasión finita

    Como todos los días, al levantarse, Wilmar Brindisch tendió su cama y barrió su cuarto con una vieja y desquiciada escoba con dientes de plástico. Con la convincente idea de recibir visitas. Tal vez ella, esta noche, convierta en realidad sus retorcidos deseos.
   Sostuvo en el aire por algunos instantes el teclado de su computadora y empujó en el aventón de un trapo, algún libro y alguna nota de recordatorio olvidada. Dobló dos buzos de lana y un pantalón, para inmediatamente y sin gran análisis, alinearlos en sus respectivos estantes junto a sus iguales piezas, en un placad sin puertas. Tomó con delicadeza una varita india perfumada, y la encendió para que el ambiente sea optimo y ayude en la conquista, cuando al atravesar la puerta ella diga: “que rico olor a inciensos”, dando paso a su pregunta habitual en estos casos: “te molesta si prendo uno”. 
   Muchos momentos de su vida había desperdiciado pensando en lo que podría hacerle bien al otro. Midiendo cada uno de sus movimientos para sorprender y agradar. Aunque como todos sabían, su ímpetu compulsivo lo llevaba una y otra vez a decir y a hacer estupideces que no podía olvidar con humana destreza. 
   Esa mañana luego de ir al supermercado y traer lo imprescindible para sostenerse medianamente alimentado durante un periodo cercano a un mes, pero que nunca alcanza, Wilmar Brindisch salió sin ducharse.

   Volvió a su casa apenas pasadas las 20 horas. Algo cansado recordó uno a uno los desaciertos del día. Confundido como siempre dudó de llamarla, de invitarla, por lo que prefirió no convocarla a celebrar los logros matinales en su cuarto, ni los de su desacomodado cuerpo. Se alimento comiendo todo lo que vio a su alcance mientras abandono una taza con leche en su microondas. Luego armó galletitas con dulce de higo hasta acabar las 8 o 10 que saldaban el contenido del paquete.
   Agotado en sus exhaustivos y mentales análisis sobre su comportamiento, los del mundo, los del sistema y los de la televisión, decidió brindarse una ducha caliente. Había sido un frio día de invierno, uno de los últimos tal vez de esa estación. Algo diferente motivó este acto, al margen de conocer los beneficios que otorgaría a su espalda y a su estado anímico general. Esta vez la ducha no buscaba limpiarse para otro. Esta vez la entrega no fué para otro sino para él. Pocas veces podía hacerse este tipo de regalos. No tardó en elegir una ropa sencilla para cambiarse, solo un calzoncillo y unas medias limpias. Puso música un tanto alta para que desde su cuarto el ritual cuente con esta vital compañía. Tomó una desgastada toalla, tiró sus ropas al piso frío del baño, atravesó los hongos de la mampara con listones de aluminio, elevó el monocomando y fue tanteando la temperatura del agua. Una vez que las cristalinas gotas y el vapor caliente impactaron en sus hombros, comenzó a percibir aquella gigante sensación irreconocible. Este no era un baño más. Al fin un verdadero sentimiento de amor por sí mismo surgió en este intimo rincón de su casa. Pudo finalmente experimentar los efectos de auto acicalamiento, de auto masaje, de relajación, de mimarse. Por vez primera sintió uno a uno los impactos de las veloces gotas ahumadas sobre su piel, sobre su cuerpo erguido. Enjabonó y recorrió su cuerpo con mesura, con una destreza que no sabía y poseía. Esta vez no le importó que la corriente fluvial en sus oídos distorsione las melodías que de su habitación provenían. Esta vez fue un goce ignorar la melodía y la letra. Pudo dejar atrás los lamentos del día. Por un instante no se ocupó de descubrir el camino hacia el dinero y las cuentas. Esta vez no importo que nombre susurraba su corazón, ni que ese amor no fuera correspondido. No se juzgó por ponerse siempre en situaciones degradantes. No había lugar para todo eso. Solo disfrutar y dejarse estremecer por el cosquilleo del recorrido termal sobre su contorno.
   Poco tuvo que hacer para obtener tanto. Nada tuvo que hacer para olvidarlo todo y dejarse sentir.
   Pero esta vez no hubo excepciones y la temperatura del agua decayó en temperatura, anunciando el final de las reservas del calefón. Desahuciado y contento el Sr. Brindisch cerro el pase de agua, se secó y volvió a sus angustias. Se sentó frente al monitor, archivo nuevo, documento en blanco y empezó a escribir.
la agricultura del desierto

entre el crepúsculo de tus ojos
que se cierran a ver y a sentir de verdad
entre cada ladrillo que circunda
y neutraliza las acciones del alma
jugamos a gustarnos

como si el viento fuera seguro de su dirección
y actuara como si planificara su vuelo
cuando todos saben que no es cierto
pero aprueban condescendientemente
las mentiras que se cree el pueblo
me entrego a tus brazos de viento
en ellos refugio mi esperpento
con la idea de allí sentirme pleno
con expectativas truncas
en la agricultura del desierto
sos aquí


sos todo lo que pienso
cuando me voy a dormir
tu perfume tus lunares
y tus besos
anduvieron por aquí

casi todas las mañanas
cuando paro de dormir
me despierto y el recuerdo
de tu cuerpo
desayuna frente a mi

sos todo lo que siento
cuando me dejo sentir
sos ese deseo inmenso
que fluye
de mi pecho hacia ti
diseño

tallé tu cuerpo idealizado, en una piedra de viento
hundí el cincel en el aire y comencé a dibujarte
nunca las curvas fueron tan peligrosas
nunca los poros tan embriagantes

acabé el diseño hermoso
y no llegué a representarte
el tesoro en tu alma quedó fuera
de mi esfuerzo
animales

animales viven en mí
como fieras que nunca domestiqué
mamuts, antílopes, carpinchos y burriquetas
mariposas, elefantes, guitarras y avionetas
dragones y serpientes, lagartijas y cucarachas
todas las especies residen en mí
y cuando creo haberlas contabilizado a todas
una nueva especie surge y me derrota
aromas


el olor de las palabras
se inundó en mi
un aroma radiante
que el intelecto no comprende
todas las sensaciones
envueltas en la misma fragancia
acicalándome
acicalándome

umbral de ilusiones
con vista al más allá
sensaciones intransferibles
vuelan como acordes
que acaricio con mesura
entonces viajo en bicicleta bajo la lluvia
buscando respirarla
pero su perfume se esfumó para siempre
collage

color, forma
melodía, sabor
la esfera y el prisma
la arista y la ondulación
museo de composiciones
y prosas sueltas
de collages con piezas
encontradas desnudas
y olvidadas
y sin funcionamiento
regalos de vecinos
modelos de madera o cuero
hierro o acuarela
en mi país
(por sobre todas las cosas futbolero)
el futbol ya no nos da felicidad

Octavio Podestá, cerca de las 16:00 hrs. 12/6
paso molino

palabras que duelen
entre gente que miente
¿a dónde vas? me preguntan
cada vez que alejo mis pasos
cada vez que me retiro
y no comparto
las impertinencias de los pobres
monstruos que oprimen y empañan
los que paralizan a otros
para disimular sus desgracias

me alejo hirviendo
pero sin culpa en la espalda
me alejo y la bronca me sigue
pero mi audacia la escapa
el amor que siento
enorme y sin pausa
es remedio certero
eficaz
omnipotente
con el me contengo
caminé cerca del prado
ente viejas y jóvenes casas
bordeando arboles camuflados
que sin condiciones
dejan que las hojas se caigan
caminé por el paso molino
el ya conoce mis nostalgias
el me escucho cuando se fueron mis esperanzas
y cuando no podía calmar
dejar de pensar y soltarla
el paso molino me refugió
mientras no podía olvidarla
cuando vivir no bastaba
o cuando la rigidez me alejaba
hoy vuelvo a su aura
sin saberlo y a gatas
pero recuerdo que lo que paso
por el paso
ya no controla mis ganas
y lo que aun no paso
pasa
ancla

mi alma
es un hippie consecuente
mi corazón
un eterno sedentario
es preciso
desalojar tus tierras
y dejar en ellas
lo que pertenezca al pasado
mi pecho es un estanque
donde los recuerdos
quedan apresados
mi mente no vé señales
en este tráfico congestionado
el caos en mi cerebro
es indicado por mi peinado
el dolor de mis dedos
en canciones expresado
en el estómago digiero
los alimentos
que por no sentir
trago
la música siempre alta
también para no sentir
sentimiento pasado
anclado
infinito

hoy te encontré
entre miles de rostros distraídos
claro que te encontré
en cada una de las miradas
mi estomago vibró
por saberte cerca

algo mío se reencontró con vos
ésta tarde
como todas las tardes
y como todos los días
disimulando entre la multitud
mi vista te reconoció enseguida

todo lo que pase alrededor
es acceso a tu presencia
de todo lo que pasa en mi interior
vos sos la protagonista por excelencia
el sol y la luna
la calma y la prisa

si es verdad que todo pasa
¿por qué no pasas?si es verdad que todo queda
¿por qué ya no estás?
el concepto que tengo del amor
es infinito
total...


un instante perfecto
dentro de tu cuerpo
nada mas importa, total...

fabuloso momento
energético encuentro
magnifica explosión
tu mirada perdida
en una cama encendida
dos almas que se encuentran
pétalos de rosas
sobre nuestras costas
pienso tantas cosas que...

nada importa, total...
es un fabuloso momento
energético encuentro
magnifica explosión
.
artefacto


escritos nocturnos, de bolígrafos huérfanos
y de poesías frustradas por la apatía
soñador de vuelos rasos y alas de madera
bebedor de silencios y de sílabas perdidas
loco para los vecinos anónimo para el amor
heredero de celosas agonías
redactor de crónicas rotas que nunca nadie contará
cursilero que pretende transmitir algo algún día
un nuevo error en catálogos de tiendas vacías
viejo artefacto de colección que nadie supo para que sirve
dientes


uno a uno
los dientes de tu cierre se despegan
y caen sobre mi
como lluvia sobre praderas sedientas.
uno a uno
tus bellos se fusionan con los míos
y la ofrenda es verdadera
como el sol sobre flores en primavera.

sentí junto a tus pies
caer tu campera
caí
a desprender los cordones
de los championes de ambos.
la alegría ya no espera.
brotan montañas
diminutas en tu piel,
tu campo es magnético.
quedé atrapado porque soy un robot
que siente en carne y hueso.

crujieron los dientes del cierre
de tu vaquero hambriento,
yo me dejo morder denuevo.
el cielo frente a nuestros ojos cayó
y brotaron las estrellas.
y nuestros cuerpos las sostuvieron
días y noches enteras pasamos así
casi nada más nos interesa
estallamos como fieras
y nos olvidamos
que el amor es perecedero.
mañana no voy a faltar a clases


me pasé toda la clase buscándote. atravezando cabezas que escuchan de perfíl. creí perderte al terminar la clase. una masa densa de gente te escoltó la salida y te perdí de vista. ya sin esperanzas crucé la puerta que da a la calle y me sorprendí al verte, hermosa como siempre, más alta que de costumbre, más rubia y más vos y todo lo que eso implica. no pude hacer más que enderezar mi vista, agachar la cabeza y seguir. soy cobarde para dar vuelta y observarte. pensé luego en decirte chau, hasta mañana, hola, pero solo me alejé pendiente de cada uno de mis movimientos por si todavía mirabas. me alejé midiendo de a uno los pasos, los gestos y la posición de mis manos.
esa noche actué para vos.
mañana no voy a faltar a clases.
pasado presente

cuando crees que algo esta superado, porque pasó el tiempo o porque te sentís realmente liberado… zas!, el pasado revive, surge resplandeciente y se instala en tu pecho (y ya no podes hacer nada), estás liquidado.
nada más eficiente que el pasado. siempre atento y dispuesto a responder a tu llamada. de acción inmediata, automática, no le importa si para vos no es demasiado serio, o imprescindible, es más, no le importa si realmente no querés que aparezca. ya es tarde. no se fija si realmente estás dispuesto a reconocerlo ( y como no reconocerlo?).
basta una palabra, un pensamiento, es demasiado una afirmación, le es suficiente la duda.
se instala en tu día, cuando estabas empezando a sentirte libre, cómodo contigo y con quienes te rodean. cuando te sentís alcanzando tus metas o sencillamente estas bien porque sabés que estás en el camino. es un abrojo molesto, inmortal, tozudo, maníaco, necesariamente tiene que despertar para hacerte algún daño.
lo peor de todo y lo que lo hace invencible, es que nunca anda solo. vos discimulando la rigidez de tu tronco todo, el dolor horrible de tu espalda, la sensación de cuello estático, y alguien te pregunta:
- che, no sabés con quién me encontré ayer?
y las oraciones parecen no terminar nunca, y vos ya sabes lo que viene, ya sabes con quien se encontró y lo que viene. sabes perfectamente como termina aquella pregunta retórica de mierda, que nunca llega.
- me encontré con tu pasado! ese que viene a torturarte siempre y que no te aporta nada en tu vida, más que dolor. es el que te revuelve el estómago. te lo centrifuga y te lo devuelve casi sequito ya.
por su puesto que todo lo dicen con una palabra. una sola y esto es lo que se desprende de ese concepto de su noticia urgente.
se quedan mirándote esperando tu reacción, y no atinan a nada porque no saben como estas realmente, o si saben. Ese torbellino en tu interior, que es transparente, y solo vos lo ves, y creo que ellos también lo saben, ( la puta madre: lo saben!) y tenés que enfrentarte a su sonrisa, en actitud de espera de aplausos o de agradecimientos infinitos. Pero solo te sale un:
- ah, ta.
desglosan de a uno los detalles sin peguntarte si querés escuchar. convencidos de que es lo mejor que te puede pasar.
vos no das señales, ni de interés ni de vida y siguen igual. es necesario hacerte feliz desde el infortunio. malgastar tu serenidad, despejar las puertas de tu nicho y empujarte hacia adentro y cerrar con cemento, para siempre, para el resto del día, de la noche , del mes, del siglo.
se agitan esperando tu abrazo incondicional y se creen superhéroes portadores de primicias enriquecedoras. y no saben, ( o saben), no saben que estas hecho trizas. que se vayan a cagar.

el pasado es un soldado eficiente, con vocación de servicio, siempre dispuesto a brincar como un gran resorte encima de tuyo. experto en artes marciales. siempre al acecho. siempre en guardia, dispuesto a atacar.
es veneno de libre tráfico, potente, letal.

por favor no lo nombren que creo tenerlo superado…